El sueño de ser un agente de la CIA se hace realidad
James Reese cuenta con un buen trabajo como asistente de embajador en Francia, aunque su verdadera pasión es un trabajo secundario: desempeñar un papel menor en la CIA. Le encantaría ser un agente de pleno derecho y no puede creer su suerte cuando consigue un trabajo con Charlie Wax. Charlie, con su dedo en el gatillo fácil, pronto hace que James llore por su trabajo de oficina, pero cuando se entera de que los mismos tipos que están tratando de atrapar lo persiguen a él, James se da cuenta de que Charlie puede ser su única esperanza de supervivencia.